Leyenda de El santo del Jobal
En el centro poblado El Recreo, justo en la carretera nacional que conduce a Arichuna, hay una creencia muy respetada por los pobladores de la zona, de acuerdo a la tradicion oral, todo comenzó cuando uno de los habitantes de la localidad cortó una rama del palo de orare que crecía en el patio trasero de su casa y clavó la horqueta en el piso de la cocina para atraer la buena suerte, practica muy comun por esos lares. Al poco tiempo, comenzó a manar por varios sitios la resina de la corteza de la rama pero, en la medida en que fluía, esta resina se iba endureciendo hasta formar una especie de perlitas doradas que posteriormente se juntaron hasta conformar una bola del tamaño del puño de un hombre. Esta bola lucía traslúcida, de un color dorado claro brillante, y con el pasar del tiempo llegó a adquirir la forma de un niño, dorado y luminoso, con aureola y vestiduras, un poco más grande que la mano de un individuo. Los pobladores creen que este niño aparecido es el “Divino Niño del Jobal”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario